En fechas tan señaladas, como la celebración del Día de Los Difuntos y de Todos los Santos, SomoS explora en su apuesta teatral uno de los miedos más extendidos y quizá una de las fobias más angustiosas del ser humano: el ser enterrado vivo, en esta ocasión contando también con la colaboración de la Coral Municipal de San Bartolomé.
La obra se llevó los aplausos del público, con una trama muy apropiada para la fecha en la que la hija de una familia con tradición funeraria, María, es obligada por la crueldad de su tío a familiarizarse con la muerte. Es quizá la obligación a pasar tan duro trance, la que despierta un nuevo espíritu frío y una maldad innata en la joven.
Todo ello bien hilado, se une a la obsesión del tío por la muerte.
Es la “Catalepsia”, el eje central de esta historia, que deriva en un plan siniestro de venganza. La línea de suspense no se corta hasta el final, en el que María cumple su palabra… pero, ¿a qué precio?


